domingo, 16 de marzo de 2014

Un beso, una caricia y un adios


Fue en el momento que estuvimos juntos
mano en mano, mirándonos los ojos,
un beso de tus labios, en mi antojo
robé, porque lo quise hacer… y punto.

Yo te tomé en mis brazos, suavemente
y tú estabas inquieta, intrigada,
tratando de impedir que te besara
cuando te robé un beso de repente.

Al principio fue un beso dulce y tierno
que se fue calentando poco a poco
y te besé con el furor de un loco
poco a poco se desató el infierno.

Mezclamos la ternura y la pasión
tus senos en mis manos anidaron,
mas de pronto asustados escaparon
porque habías recobrado la razón.

Asustada, de pronto despertaste,
húmeda de pasión y arrepentida
del momento en que fuiste sorprendida,
del instante de amor que me entregaste.

De mis brazos inquieta te apartaste
sonriente, sin darme explicación,
y yo tonto, te dí mi corazón
y tú me diste un beso y me dejaste.

Me dí cuenta al instante que me mientes,
pues me hiciste creer que me querías,
mas no sentiste lo que yo sentía
y me hiciste ver lo que de veras sientes.

Tu sabes, el querer es un asunto
propio del corazón, no lo obligamos,
por que el amor es gratis, sin reclamos,
se dá porque se quiere dar…  y punto.

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